Hay una área de conservación que es prueba fehaciente de que el bosque renace de las cenizas. El milagro late en Juanjuí 

Pucunucho le dicen. El nombre obedece a ese sabroso y aromático ají amazónico que siendo pequeño es un gigante en la cocina local. El área de conservación privada toma ese picante membrete para demostrar como una área pequeña si es llevada y conservada como se debe, puede convertirse en un paraíso natural. Y ojo, no estamos exagerando cuando decimos paraíso.

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En 1994 el sitio de 23.5 hectáreas era sólo un pastizal depredado que había servido de cocal; sin embargo, Karina Pinasco, actual directora ejecutiva de Amazónicos por la Amazonía, compró el terreno y lejos de construir una casa o dedicarse al sembrío, dejó que la naturaleza hiciera su trabajo. En menos de 20 años, el pastizal era ya un bosque frondoso y el 2013 se crea como área de conservación privada.

Cullín, tucán amazónico (Pteroglossus Castanotis)

Un milagro de la naturaleza que ahora todos pueden visitar para deslumbrarse por su variedad de flora y árboles endémicos, pero sobre todo con su fauna donde reina el mono tocón (solo habita en San Martín) y que también comprende a monos pichicos, osos perezosos, 70 especies de aves, añujes y erizos. Además, el lugar cuenta con una hermosa laguna que los shanshos (aves de origen prehistórico) han convertido en un remanso ecológico.

Si desea visitar la zona contactarse con Julio C. Tello, responsable del área de conservación, al correo: julioc.tello@outlook.com   descubre las maravillosas aves que podrás ver en Pucunucho en este link: goo.gl/i29RQa

El dato: Pucunucho queda a sólo 20 minutos de Juanjuí en plena carretera a Tocache.

Monos tocones, juguetones y endémicos, pero aún bajo amenaza.

 

 

 

 

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