Trepar la palmera hembra, cortar los racimos a machetazo limpio y luego llevar al hombro el aguaje hasta el punto de acopio. Esa es la praxis actual y de hecho mejoró en favor de la sostenibilidad, porque antes la mayoría -para evitar la fatiga de la trepadera- talaba la palmera para que cayeran los frutos. De esa manera se “ganaba tiempo”, pero se perdía el recurso. Se deforestaba por purita desidia e ignorancia a borbotones.

MAS NOTAS AMPEANAS: La revancha del aguaje

Y aunque aún esa práctica insensible se repite en algunas comunidades, la mayoría entiende la importancia de mantener en pie las palmeras y sacarle provecho en cada cosecha, sobre todo ahora que el mercado del aguaje comienza a ser más atractivo que nunca al maximizarse el aprovechamiento integral del recurso.

Esa es la gran revancha del aguaje. Minimizado durante siglos y sólo visto como fruto para consumo local, ahora el recurso amazónico que tiene 5.5 millones de hectáreas en el Perú, coquetea con mercados emergentes ligados a la gastronomía, la cosmética y los productos energizantes.

En ese norte y para mejorar la rentabilidad de los productores, se requiere reducir el tiempo del transporte del aguaje desde el bosque hasta el centro de acopio. Ese es el detalle a corregir y por ello Amazónicos por la Amazonía (Ampa) con el apoyo de Andes Amazon Fund desarrolló estos días un proyecto piloto en la comunidad nativa “Dos de Mayo de Muyuy”, en Loreto.

Conjuntamente con esta población que administra la concesión para conservación que lleva el mismo nombre de la comunidad, se realizaron pruebas de campo del sistema de cosecha y transporte en línea de aguaje. Hubo escepticismo, pero luego sobraron los aplausos.

El sistema tiene tres etapas e integra un árbol de aguaje madre, el entramado de varios aguajes hembras y un sistema de poleas de 200 metros lineales hacia un tronco matriz. Allí se acumula la cosecha que se deriva en un carril de 1 kilómetro de autonomía. Prácticamente el aguaje cosechado llega hasta el mismísimo río Amazonas, quedando listo para embarcarse.

Según Miguel Tang, director de Economías Verdes de Ampa, este singular sistema reducirá los costos de transporte de los frutos de aguaje hasta en un 40% disparando la capacidad de producción que podría alcanzar las cuatro toneladas diarias.

Satisfechos por los resultados de la prueba, la comunidad tiene ahora como tarea pendiente identificar las treinta hectáreas donde se realizarán las pruebas piloto de aprovechamiento, georeferenciar las palmeras hembras e ingresar al Sistema de Información Geográfica los puntos y marcajes. Una dinámica vital de cara a conseguir nuevos mercados y que contará con el apoyo de la asociación que resguarda la muy cercana concesión para conservación “El Guacamayo”.

El dato: Dentro de los productos que pueden salir del fruto están: aceite para cocina, aceite cosmético y pulpa para bebidas energizantes naturales.  Es altamente nutritivo y contiene proteínas, grasa, vitaminas y carbohidratos. De su tallo se extraen palmitos comestibles y de las hojas fibras para cordeles y cestas.

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