Surcaron ríos, se metieron al bosque, se bañaron en cataratas y aprendieron de los exitosos emprendimientos de las iniciativas sanmartinenses  

La gente pensaba que estaban locos. 24 socios, amigos y emprendedores de iniciativas de conservación de tres regiones no paraban de abrazarse, reírse, apuntar con afiebrada acuciosidad lo que escuchaban del vecino y disparaban obturadores con la misma rapidez que un colibrí bate sus alas.

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Juntos por primera vez, los representantes de 18 zonas naturales protegidas -entre Áreas de Conservación Privada (ACP) y Concesiones para Conservación (CC)- disfrutaron de cuatro días de viaje, exploración, descubrimiento e intercambio de experiencias que empezaron en la increíble ACP Tambo Ilusión.

Y el adjetivo de increíble se lo tienen bien ganado porque en medio de la ciudad de Tarapoto, 14 hectáreas le gritan al mundo entero que sí se puede. Que los pastizales se pueden recuperar y que cuando hay ganas nada falta. En Tambo Ilusión los visitantes pudieron conocer la estrategia turística de este bastión de la biodiversidad, probaron la comida saludable que ofrecen como parte de una dieta anclada en la naturaleza y accedieron a demostraciones de turismo de sanación en ese maravilloso albergue donde también se practican sesiones de yoga.

Luego se trasladaron hasta la concesión para conservación Ojos de Agua, en Pucacaca, donde pudieron ser testigos de cómo la asociación le saca el jugo a 2 mil 413 hectáreas de bosque seco. Y es que la directiva instaló un temerario corredor aéreo -con puentes colgantes- para admirar la belleza del lugar, espiar aves y, caída la noche, dormir en una casa anclada en un árbol. Si uno se despierta temprano podrá ver familias enteras de monos tocones en búsqueda de alimento.

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Tras explicarles la historia de esta concesión que ha logrado deforestación cero por dos años consecutivos, el grupo se dirigió a la espectacular concesión para conservación El Breo, donde navegaron por el río Huayabamba y el fascinante cañón Cajañahui, se metieron en la deslumbrante catarata que da nombre a la concesión, aprendieron de plantas medicinales,  y degustaron sabrosos alimentos endémicos que forman parte de la propuesta ecoturística.

 

Como se sabe, las cataratas del Breo están en la cuenca alta del río Huayabamba, sobre un macizo rocoso cubierto por vegetación de bosque primario. La caída de agua es de aproximadamente 140 metros y tiene hasta seis niveles. Una maravilla que todos debemos proteger, sin duda.

Un solo corazón que late y late fuerte

Maravillados por estos días de intercambio y aprendizaje mutuo, los socios agradecieron por la oportunidad de acceder de primera mano a las experiencias de manejo sostenible, productivo y turístico de las concesiones san martinenses y se comprometieron a tomar lo mejor para replicarla en su propia iniciativa de conservación.

Además de la magnificencia de la naturaleza, todos subrayaron la importancia de las historias detrás de cada concesión, los esfuerzos y obstáculos que tuvieron que vencer para sacar adelante las concesiones visitadas. En ese sentido, el mensaje fue unánime: “No somos pobres y la mejor herencia que se le puede dejar a nuestros hijos, además de la educación, es el bosque, un ambiente sano. Si no lo hacemos nosotros ¿entonces quién?”, concluyeron.

El dato: Representantes de la ACP San Jorge, CC Guacamayo, CC Dos de Mayo, CC Misterio de la Selva, ACP Sumac Pacha, ACP Sumac y ACP Quilla, en Loreto; ACP Los Chilchos, ACP Chuquibamba, ACP Llamapampa- La Jalca, ACP Colcamar Huaylla Belén y ACP Tilacancha (Amazonas) y la propuesta de Bosque de Mishollo, ACP Tambo Ilusión, CC Áreas Inundables Bajo Huallaga, CC Shitariyacu, CC Cordillera Vaquero, ACP Pucunucho y CC Maquisapa, en San Martín, participaron de esta actividad organizada por Amazónicos por la Amazonía (AMPA) y que fue posible gracias al apoyo de Andes Amazon Fund.

 

 

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