Vuelos entre Iquitos y Cusco reactivarán un viejo destino compartido que hoy luce remozado y al cual no se le aguanta su ricura.

Son las 5 de la mañana y a bordo todos duermen, adormecidos por el ronroneo de un motor cabrío que surca con inusual delicadeza las aguas del imponente Marañón. Todos, menos una pareja de franceses sexagenarios que ahora, en la punta de proa, se abrazan en medio de la oscuridad total. Ella derrama lágrimas de felicidad en silencio, él la abraza y le susurra algo que ella ya sabe: “Te amaré hasta la muerte. Feliz aniversario, mi amor”.

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Ocurrió una noche de julio del 2000 en la ruta Yurimaguas – Iquitos y la tierna escena aún no se borra de la cabeza de Miguel Tang, a la sazón, embajador amazónico y director de Economías Verdes de Amazónicos por la Amazonía (Ampa). Y no es que Tang sea un romántico confeso, sino que, para él, la anécdota tiene otra lectura, una lectura feroz.

“No sólo es la celebración del amor, sino que también es importante el lugar que escogieron para festejarlo. Le dijeron al capitán que los despertara justo en el lugar donde los ríos Marañón y Ucayali se unen al Amazonas. Esperaron toda una vida para esos segundos que vivieron en medio de la oscuridad amazónica. ¿El mensaje? Cuando un destino es tan potente no necesitas verlo, basta con sentirlo, con saber que estás ahí”, suelta Miguel ante un auditorio atiborrado de empresarios y operadores turísticos de Loreto y Cusco que se han quedado, literalmente, en proa.

En busca del tiempo pedido
Más de 70 operadores de agencias de turismo de las dos emblemáticas ciudades están chinos de risa. Y es que gracias a la pronta apertura de los vuelos Cusco – Iquitos un viejo sueño volverá a ser realidad: la conexión de los dos paraísos peruanos que encandilan a los turistas europeos, sobre todo. Se trata de una decisión aeronáutica que en tierra provocará una pequeña revolución. Una como la que se dio desde los ochenta hasta finales de los noventa cuando los turistas llegaban de Miami directamente a Iquitos y luego recalaban en la ciudad imperial.

“Eran épocas en las que en Europa y EEUU advertían sobre el riesgo de venir al Perú por el terrorismo. Sin embargo, los viajeros firmaban un compromiso que eximia a las aerolíneas y empresas de turismo de cualquier grado de responsabilidad y se venían a descubrir la ciudad bañada por el río más caudaloso del mundo y la capital del Tahuantinsuyo”, espeta Miguel, recordando esos años mozos que pronto, desde el 2 de julio, volverán a repetirse.

Y es que gracias al empuje de los operadores turísticos, sus cámaras de comercio y sus autoridades, se logró la apertura de los viajes entre estas ciudades entre los meses de julio y noviembre. En suma, tras 30 años, ambos destinos volverán a conectarse y para estar listos ante la demanda, los empresarios dedicados al turismo y las agencias de viaje organizaron una rueda de negocios que tuvo al Cusco como anfitriona y que se repetirá en mayo, pero esta vez en Iquitos.

Como bien apuntan los operadores, estamos ante el renacimiento de la gran marca destino “Andes Amazon” que tiene como ventajas competitivas el ofrecer dos maravillas mundiales a una hora de distancia. Un destino mancomunado que ofrece una altísima biodiversidad, aventura, culturas vivas, patrimonio histórico y gastronomía de primer nivel e innovadora al 100%,

En ese sentido, cabe mencionar que Iquitos viene preparándose y asumiendo compromisos para esta nueva alborada turística que viene siendo liderada por la Directur – Loreto a cargo de Tatiana La Madrid, Canatur –Loreto y el Programa Maynas Emprende de la Municipalidad Provincial de Maynas. Precisamente la intervención de los embajadores amazónicos en las ruedas de negocio, construcción
del destino-marca Río Amazonas y la mentoría para el emprendimiento del sector turismo en Iquitos, responde a una iniciativa innovadora de la alcaldesa loretana, Adela Jiménez.

Por lo pronto, ya viene ejecutándose la construcción de un mercado a pocos metros del tradicional barrio de Belén. Espacio que deberá ser parte del recorrido turístico donde los visitantes podrán conocer en un solo espacio y con toda la seguridad del caso, los insumos que hacen posible la alta gastronomía amazónica. La mesa está servida y el menú tiene dos tiempos: la fantasía del oriente peruano y la magnificencia de la capital incaica. ¿Se podía pedir más?

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