El bosque que alimenta al cacao: familias convierten microorganismos naturales en aliados de la producción

Bajo la hojarasca del bosque ocurre una actividad que casi nadie puede ver. Millones de hongos y bacterias descomponen hojas, reciclan nutrientes y mantienen vivos los suelos que sostienen la biodiversidad amazónica. Hoy, ese mismo proceso natural comienza a fortalecer también la producción de cacao.

En San Martín, 55 productores y productoras de las comunidades de Ricardo Palma, Dos de Mayo, Maná Hermoso y Santa Inés fortalecieron sus capacidades para elaborar Microorganismos de Montaña (MM), un bioinsumo que aprovecha los microorganismos benéficos presentes en los bosques para regenerar los suelos y mejorar la productividad de los cacaotales de manera sostenible.

Entre junio y julio de 2026, el equipo técnico de Amazónicos por la Amazonía (AMPA) desarrolló talleres teórico-prácticos con familias pertenecientes a las asociaciones que administran las concesiones para conservación Shitariyacu, El Breo, Bosques de Maná Hermoso y Maquisapa, territorios donde la salud del bosque y la producción de cacao forman parte de un mismo sistema.

Conoce más sobre estas actividades aquí.

En este proceso, las y los participantes aprendieron a capturar microorganismos benéficos presentes en la hojarasca y el suelo de las concesiones para luego multiplicarlos mediante un proceso de fermentación controlada. Para ello utilizaron insumos disponibles en sus comunidades como polvillo de arroz y melaza, elaborando una mezcla capaz de reproducir hongos y bacterias beneficiosas que posteriormente serán incorporadas a los cultivos.

Después de la mezcla, las y los productores practicaron la conocida «prueba del puño», una técnica sencilla que permite verificar el nivel adecuado de humedad antes de iniciar la fermentación. También aprendieron la importancia de compactar y sellar herméticamente los tanques de fermentación (timbos) para evitar el ingreso de oxígeno y garantizar el desarrollo de los microorganismos benéficos.

Más que memorizar una receta, las familias comprendieron el funcionamiento biológico detrás de la técnica. Entendieron que una humedad inadecuada puede impedir la multiplicación de los microorganismos benéficos o favorecer organismos no deseados, mientras que una fermentación correctamente realizada permite obtener un bioinsumo capaz de mejorar la estructura del suelo, acelerar la descomposición de la materia orgánica y fortalecer naturalmente los cultivos.

Para Sulma, integrante de la Asociación de Desarrollo Sostenible y Conservación Ricardo Palma (ADESCORP), el principal descubrimiento fue comprender que la solución ya existía dentro de su propio territorio. «Me sentí contenta de participar activamente. Lo que más me marcó fue darme cuenta de que en nuestro propio bosque, en Shitariyacu, ya teníamos los microorganismos listos para sanar la tierra. Solo faltaba saber capturarlos».

Una reflexión similar comparte Edelmira, socia de la Asociación de Conservación de los Bosques de Maná Hermoso (ACOBMAH), quien destacó que el conocimiento adquirido permitirá fortalecer la producción sin depender de insumos externos. «Me sorprendió descubrir el enorme poder de la mantilla del bosque para transformar las hojas secas en abono para el cacao. Aprendimos que un suelo bien trabajado es la base de una parcela sana”.

En las próximas semanas, las asociaciones realizarán la apertura técnica de los tanques herméticos (timbos) para evaluar la calidad de los microorganismos obtenidos y avanzar hacia la fase líquida, que posteriormente será aplicada en los cacaotales.

La iniciativa demuestra que conservar los bosques también significa aprovechar, de manera responsable, los procesos naturales que ocurren en ellos. En las concesiones Shitariyacu, El Breo, Bosques de Maná Hermoso y Maquisapa, los Microorganismos de Montaña  mejoran la salud del suelo, dificultan el desarrollo de plagas y fortalecen a plantas más vigorosas, de esta manera mantienen vivo el bosque y mejoran la producción de cacao, consolidando un modelo donde conservación y producción sostenible avanzan de la mano.

Estas actividades son posibles gracias al valioso apoyo de AECID.

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