San Andrés de Tomás no solo protege sus bosques, asegura el agua que abastece a nueve comunidades amazónicas, conserva la biodiversidad y sostiene las actividades productivas que dependen del territorio. Con esta convicción, el equipo técnico de Amazónicos por la Amazonía (AMPA), junto a actores locales, impulsó un proceso de fortalecimiento de capacidades que hoy marca un paso clave hacia una gestión participativa del bosque.

Las jornadas realizadas en el Centro Poblado San Andrés de Tomás, distrito de Uchiza, región San Martín, reunieron a socios y socias de la Asociación de Agricultores de San Andrés de Tomás, representantes de la JASS de las nueve comunidades, autoridades locales y pobladores, en un espacio de diálogo, articulación y compromiso colectivo.
La propuesta de Concesión para Conservación Bosque de San Andrés de Tomás abarca 834.2191 hectáreas de bosque, un territorio que no solo resguarda biodiversidad, sino también el equilibrio ecológico y la seguridad hídrica de sus comunidades.

Aprender desde el territorio para enfrentar el cambio climático. El proceso se dio con un taller participativo sobre cambio climático, donde las y los participantes reflexionaron sobre los impactos en su entorno e identificaron acciones de mitigación y adaptación desde sus propias experiencias.
A través del diálogo de saberes y herramientas participativas, se construyeron propuestas que vinculan la conservación del bosque con la sostenibilidad de las actividades productivas locales.
Conocer las reglas para proteger el bosque. Fortalecer la gestión también implica conocer las responsabilidades. Durante las jornadas, se abordaron aspectos clave del derecho forestal, permitiendo a los participantes comprender la importancia de implementar una Declaración de Manejo y su respectivo cumplimiento, realizar acciones de monitoreo y vigilancia a través de la conformación de un comité, y reportar actividades ilegales dentro del territorio de forma oportuna.

Un bosque vivo: la fauna como aliada. Uno de los momentos más significativos fue la socialización del monitoreo con cámaras trampas, que evidenció la presencia de especies emblemáticas como el puma (Puma concolor), el otorongo (Panthera onca), el ocelote (Panthera onca), el margay (Leopardus wiedii) y el Yahuarundi (Herpailurus yagouaroundi), además de especies de aves, como la perdiz grande (Tinamus major), perdiz gris (Tinamus tao), paloma (Geotrygon montana), gavilán bicolor (Astur bicolor), pava de six (Penelope jacquacu), entre otros.

Estos registros confirman que la fauna no solo habita el territorio: cumple un rol esencial. Los mamíferos frugívoros dispersan semillas, las aves contribuyen a la regeneración natural y los depredadores regulan poblaciones, manteniendo el equilibrio ecológico.
Guardianes del bosque y su fauna: nace el comité de vigilancia y control. El proceso dio un paso decisivo con la conformación del comité de vigilancia y control integrado por 17 personas comprometidas con la protección del bosque. Este comité permitirá pasar de una gestión individual a una gestión colectiva del territorio, fortaleciendo la vigilancia, el monitoreo y la alerta temprana frente a amenazas como la tala ilegal, la caza furtiva o posibles invasiones.

Este proceso no solo fortalece capacidades técnicas, es una decisión colectiva que construye organización, confianza y compromiso. San Andrés de Tomás avanza así hacia un modelo de gestión donde las comunidades son protagonistas en la conservación de su territorio.
El siguiente paso será avanzar en el otorgamiento de la concesión para conservación y consolidar el trabajo del comité mediante un plan de trabajo, asegurando la protección del bosque a largo plazo.
Nota: Estas actividades son posibles gracias al valioso apoyo de IUCN NL.
