¡Palmiro Ocampo y los jóvenes moyobambinos!
Las máquinas de coser no paraban de sonar y manos amateurs practicaban con la cabellera de incautos modelos. Eso era abajo, porque arriba, en el cuarto piso del Cetpro San Luis, la mesa estaba llena de plátanos bellacos, cecinas ahumadas, frascos de mucílago, aceites de coco, coconas gigantes, sachatomates recién cosechados y otros menjunjes bizarros […]










