Territorios Ancestrales de los Pueblos Shawis y Awajun en peligro

El 01 de diciembre en el marco de la COP 21, en París, el Gobernador Regional anunciaba que la meta de San Martín al 2021 era deforestación cero, y que contaba con el Estado y Sociedad Civil para que juntos lo logren. Entendiéndose Estado a los niveles nacional, regional y locales.

Por: Karina Pinasco Vela

Hace un par de meses salió la propuesta de la Estrategia Nacional de Bosques y Cambio Climático, donde en los estudios de bosque – no bosque se podía visualizar que la única región que podría alcanzar la meta nacional de deforestación cero al 2021 sería San Martín, que a pesar de ser la región que más bosques ha perdido desde la década del 60 y principalmente por la apertura de carreteras sin ninguna planificación y con el mito de que San Martín era la despensa agraria del Perú (de acuerdo a la Zonificación Ecológica Económica – ZEE, el 75% del territorio comprende a zona de protección); en los últimos 13 años y gracias a las políticas de ordenamiento territorial y con el impulso de la conservación comunitaria, ha venido reduciéndose.

Sin embargo, la amenaza renace por la miopía de autoridades, que creen que el desarrollo solo se logra con carreteras, sin planificación y sin tomar en cuenta las potencialidades y limitaciones del territorio.

Tenemos como ejemplo la vía que se está abriendo desde hace un mes en el tramo Carrizales – Alto Carrizal – Buenos Aires – Monterrico – Alto Monterrico – Alto Piura – Santa Rosa, que une los distritos de Jepelacio en Moyobamba y San Martín de Alao en San José del Sisa, cruzando la Zona de Conservación y Recuperación Ecológica – ZOCRE Gera Organero. Zona además con más del 65% de deforestación y geológicamente inestable, con fuerte incidencia de inundaciones, deslizamientos y derrumbes, que incluso ya se han llevado vidas humanas.

O la tan comentada carretera Moyobamba – Balsapuerto. Las autoridades de Alto Amazonas en Loreto ya vienen avanzando el trazo de Balsapuerto a Nuevo Arica en un 57%, pese a la negativa de líderes indígenas; y en Moyobamba, que, sin contar con los estudios respectivos, continua el interés de conectarla. De acuerdo a la ZEE de San Martín, el trazo de esa carretera estaría cruzando las zonas 27 y 37, correspondientes a Zonas de Protección por pendiente y suelo con áreas boscosas y Zonas de Recuperación en tierras de protección, respectivamente; por lo tanto de fuerte pendiente y geológicamente inestables. El mantenimiento de una carretera de esa naturaleza sería muy elevado, con un costo beneficio negativo. Además que cruza territorios ancestrales de pueblos indígenas Awajun y Shawi, y para una obra de esta naturaleza debería realizarse el debido proceso de consulta previa. Y por si fuera poco está ubicada en la última cadena montañosa de la cordillera sub andina que divide la selva alta con el llano amazónico, y por esa peculiaridad alberga una gran biodiversidad y endemismos, sin resaltar los bienes y servicios ecosistémicos que nos proporcionan.

Todos sabemos el impacto de una carretera de penetración, ya que ponen los bosques al alcance de la población migrante, por escaso que sea su potencial agropecuario, no pasará mucho tiempo antes de que todo se vea reducido a desierto y áreas improductivas por el voraz apetito de agricultores migrantes, traficantes de tierras, madereros ilegales, y todo tipo de intereses, trayendo consigo mayor pobreza, pero también mayor demanda de atención y servicios por parte del estado, más gasto público.

Conociendo lo predecible de lo que va a ocurrir, la pregunta es ¿por qué insistir en abrir más vías de esta naturaleza? Desde el nivel nacional nos mandan una luz de esperanza, el día de ayer 09 de diciembre, el Presidente de la República, Ollanta Humala Tasso y del Presidente del Consejo de Ministros, Pedro Cateriano, observaron la Ley N°2320/2012-CR que pretende la construcción de una carretera en Madre de Dios, en el tramo: Nuevo Edén-Boca Manu-Boca Colorado; entre otros motivos porque “afectaría a dos áreas naturales protegidas, vulnerando el patrimonio de todos los peruanos y de los pueblos indígenas”.

No podemos permitir que se siga atentando contra el patrimonio natural, y en este caso también cultural, de la Nación, solo por la falsa percepción de que una carretera es sinónimo de progreso, y casi siempre con un afán populista o peor aún, afán de grupos de la mafia de la madera, tierras, coca, oro, etc.

Hasta ahora San Martín, a través de la Autoridad Regional Ambiental, se ha mantenido firme en que el desarrollo se base en la herramienta de gestión territorial de uso obligatorio que es la ZEE; la actual gestión regional ha firmado y ratificado el Acuerdo de Gobernanza de Gestión Territorial, comprometiéndose en el cumplimiento de las Políticas Territoriales Regionales. Además, ha manifestado su compromiso de cumplir la meta al 2021 en París, y para eso el trabajo coordinado con los gobiernos locales y los sectores debe realizarse haciendo prevalecer el principio de autoridad regional sobre el uso y ocupación del territorio. No puede ser que tengamos una región que trabaja por conservar y manejar de manera sostenible sus bosques; y por otro lado gobiernos locales y sectores boicotean lo que sería el presente y el futuro para todos los San Martinenses y la cuenca amazónica en su conjunto.

Esto sumado al respeto de las decisiones de la Organización Regional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas de Alto Amazonas (ORDEPIA), que en octubre pasado manifestaron lo siguiente: «Este territorio y sus recursos de flora, fauna y agua, están amenazados por invasiones y proyectos varios, incluyendo el de la carretera Moyobamba a Balsapuerto, y el pueblo Shawi está totalmente decidido a defenderlo, porque es la garantía para el futuro de las futuras generaciones Shawi”….“Los Shawi también hemos visitado comunidades indígenas cerca de carreteras y hemos comprobado su terrible impacto negativo; hoy estas comunidades están más pobres y en riesgo de perder su cultura y su identidad como pueblos. No queremos eso para nuestro pueblo, y defenderemos nuestro territorio con nuestras vidas»

En San Martín se ha demostrado de que se pueden revertir las tendencias, más carreteras por zonas de alto valor bioecológico, solo sería borrar lo que tanto esfuerzo nos ha costado construir a lo largo de más de 13 años, comunidades locales, pueblos indígenas, rondas campesinas, asociaciones de productores, redes, frentes de defensa, comunicadores sociales, organizaciones de la sociedad civil, gobiernos locales, regional y nacional; entre más actores. La conectividad es clave pero podemos hacerlo de diferente manera, aprendiendo de errores pasados, con seguridad jurídica de las tierras, con la orientación para la ocupación ordenada, sin atentar contra los recursos naturales ni culturales.

Estamos en el camino del desarrollo sobre la base de nuestras potencialidades. Es cierto que aún hay mucho que andar, pero ahora que sabemos el horizonte no podemos retroceder. Un llamado al gobierno nacional, regional y locales a ser coherentes entre el discurso y la acción.

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