Una iniciativa comunitaria impulsa el turismo científico para conservar los bosques inundables del Bajo Huallaga 

La Asociación Agro-Bio Forestal El Porvenir–Pelejo fortalece un modelo de turismo científico que promueve la investigación, la educación y la conservación en las Áreas Inundables del Bajo Huallaga. 

La mejor manera de comprender el valor de un bosque es recorrerlo junto a quienes lo conocen, lo protegen y han decidido convertir su conservación en una oportunidad para generar conocimiento. Ese es el camino que viene construyendo la Asociación Agro-Bio Forestal El Porvenir–Pelejo (ABIOFORP), organización que fortalece una propuesta de turismo científico y de naturaleza en la Concesión para Conservación Áreas Inundables del Bajo Huallaga (CCAIBH), con el acompañamiento técnico de Amazónicos por la Amazonía (AMPA) y Neotropical Primate Conservation (NPC). 

Como parte de este proceso, la organización recibió a 25 estudiantes de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, quienes durante cuatro días vivieron una experiencia inmersiva en las 6 794.85 hectáreas de bosque del llano amazónico que la asociación conserva en el distrito de El Porvenir, región San Martín. Más que una salida de campo, la visita permitió conocer cómo la gestión comunitaria del territorio puede convertirse en un espacio para la investigación, la educación ambiental y el desarrollo sostenible. 

La visita marcó el inicio de una nueva etapa para la propuesta turística de la ABIOFORP, resultado de cerca de un año de trabajo participativo donde se identificó el potencial del territorio, se elaboró un guión interpretativo y un Plan de Manejo Turístico, además de fortalecer las capacidades de la asociación para ofrecer experiencias enfocadas en la conservación y la investigación.

Antes del ingreso de los estudiantes, la asociación realizó la validación y ensayo de su guión interpretativo, construido de manera participativa junto a sus aliados estratégicos. Este proceso permitió revisar contenidos, fortalecer la narrativa de la experiencia y organizar las actividades previas a la llegada de visitantes, asignando funciones y responsabilidades a cada uno de los comités de trabajo.

Durante las jornadas, las y los estudiantes conocieron las acciones de manejo que desarrolla la asociación dentro de la concesión, así como los proyectos de sostenibilidad impulsados en el territorio. También participaron en espacios de intercambio sobre investigación y monitoreo de biodiversidad, donde aprendieron el uso de herramientas como cámaras trampa, GPS y drones para el monitoreo de bosques y biodiversidad.

Las actividades de campo se desarrollaron en dos rutas, respetando la capacidad de carga de los botes y senderos para garantizar una experiencia responsable con el entorno.

En la Ruta Paisillo, los participantes realizaron caminatas hasta el puesto de control, donde conocieron las técnicas de monitoreo de primates y mamíferos medianos y mayores, además de aprender el proceso de instalación y programación de cámaras trampa para el registro de fauna silvestre.

Mientras tanto, en la Ruta Lago Papacocha, otro grupo participó en actividades de restauración ecológica en el predio Nueva Esperanza mediante la metodología de nucleación. Como parte de esta jornada, se realizó el replante de más de 200 plantones de especies forestales maderables y no maderables, entre ellas copaiba, capirona, bolaina y palmeras como aguaje, shebón, shapaja y ungurahui, fortaleciendo el mantenimiento de las áreas en proceso de recuperación.

Los recorridos permitieron registrar importantes observaciones de biodiversidad que evidencian el buen estado de conservación del área. En la ruta hacia Paisillo se avistaron primates como el cotomono, fraile y pichico, además de huellas de sachavaca. En el lago Papacocha se observaron caimanes y una amplia diversidad de aves, especialmente garzas, confirmando el enorme valor ecológico del territorio y su potencial para el turismo de naturaleza y la investigación científica.

Estos resultados demuestran que la conservación impulsada por las comunidades genera oportunidades para la ciencia, la educación y el desarrollo sostenible, fortaleciendo el vínculo entre las personas y los bosques amazónicos.

«Me encantó su carisma y la pasión con la que enseñan y conservan, de manera tan comprometida, nuestros bosques. Su labor es invaluable: no solo siembran vida en el bosque que restauran, sino también en nuestros corazones, inspirándonos a aprender y a cuidar lo que nos rodea. Estoy seguro de que, gracias a ello, seguirán despertando en nosotros el amor y el compromiso por valorar la Amazonía peruana», expresó Fabio Manuel Cuya Valdiviezo, estudiante de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Como siguiente paso, las y los estudiantes entregarán informes y propuestas de trabajo que serán compartidos con la ABIOFORP como insumos para futuros proyectos de conservación, investigación y gestión del territorio. Asimismo, estos aportes podrán convertirse en nuevas investigaciones o tesis universitarias.

Durante los próximos meses, la ABIOFORP continuará desarrollando ensayos y recibiendo nuevos grupos de investigadores, fortaleciendo de manera progresiva un modelo de turismo científico y de naturaleza que contribuye directamente a la conservación de los bosques amazónicos.

NOTA: Estas actividades son posibles gracias al valioso apoyo de World Land Trust (WLT).

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