El ingrediente principal está. Y es la voluntad general del pueblo y la justicia de su causa que Dios defiende. ¿El objetivo? Pues no es otro que intentar salvar el bosque, echarle un salvavidas a un ecosistema amenazado por la agricultura inconsciente y las migraciones que lo arrasan todo.

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Los integrantes de la Asociación de Productores Agropecuarios Miguel Grau (Apamigra) decidieron hacer honor a su nombre y ser caballeros, pero no con el mar, sino con el bosque y sus ríos voladores. Se pusieron los pantalones y dejaron de mirar de costado. Se reunieron, analizaron, proyectaron como se vería su entorno en 50 años si no ponían las manos en la masa y decidieron acabar con décadas de indiferencia.

Ellos, campesinos migrantes en su mayoría, han decidido iniciar el proceso para proponerle a la autoridad regional la creación de una concesión para conservación. Hasta el nombre tienen y lo dicen con orgullo: Microcuenca del Río Seco. Así es como han bautizado este emprendimiento que busca evitar la consumación de lo que parecía inevitable: la salvación de sus bosques.

Dentro de la zona de amortiguamiento del Bosque de Protección Alto Mayo, el área que será solicitada para volverla intangible tiene una extensión aproximada de 1300 hectáreas y entre las diversas variedades de primates, aves, anfibios y otros pequeños mamíferos, la zona destaca por ser el hábitat del hermoso e icónico, gallito de las rocas.

Conscientes de ese tesoro y la necesidad de proteger la cuenca y los bosques que asegurarán el agua para las futuras generaciones de Miguelgrauginos, la asociación pidió el asesoramiento del equipo técnico de Amazónicos por la Amazonía (AMPA) para la delimitación del área y el registro de flora y fauna.

Por eso, esta semana un equipo de AMPA integrado por Jorge Fachín, Rita Vilca y Sergio Rojas, se internó en el área natural y realizó labores de georeferenciación utilizando GPS e imágenes captadas por dron, herramientas claves para armar el expediente y solicitar técnicamente la concesión para conservación.

Con la data levantada y con el apoyo de nuestro cooperante Andes Amazon Fund, AMPA procederá a la sistematización y elaboración de los mapas respectivos que ayudarán a lograr el anhelo de toda esta comunidad del distrito de Pardo Miguel, en la provincia de Rioja: la flamante concesión para conservación.

Por lo pronto ya se ha dado un paso importante. En realidad dos, porque el primero fue darse cuenta que no se podía seguir tumbando árboles. La comunidad aprendió la lección y ahora en Miguel Grau ya no solo serán conocidos como una “comunidad saludable”, sino también como los escuderos del bosque en pie. Palabra de caballeros.

 

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