
La Concesión para Conservación Shitariyacu resguarda 1573.23 hectáreas de bosque húmedo premontano y enfrenta amenazas que ponen en riesgo no solo sus bosques, sino también la quebrada Shitariyacu, fuente de agua que sostiene a la biodiversidad y a las comunidades de Pachiza, en la región San Martín. Sin embargo, la invasión de tierras, la deforestación, la caza furtiva y los incendios forestales han convertido la protección de este territorio en un desafío que ninguna asociación puede enfrentar sola.

Frente a este escenario, la Asociación para el Desarrollo Sostenible y Conservación Ricardo Palma (ADESCORP), quien administra esta concesión, con el acompañamiento técnico de Amazónicos por la Amazonía (AMPA), promovió un espacio de articulación con autoridades locales y entidades competentes para fortalecer la vigilancia del territorio y mejorar la respuesta frente a los delitos ambientales.

Antes del diálogo interinstitucional, fue necesario recorrer el territorio, donde integrantes de la ADESCORP y especialistas de AMPA, verificaron los límites del área, georreferenciaron chacras como insumo para el mapeo de posesionarios y realizaron sobrevuelos con drones donde verificaron una purma recientemente quemada y la pérdida de cobertura forestal asociada a un derrumbe.

Este trabajo permitió documentar situaciones que amenazan el territorio que luego fueron compartidas con las autoridades durante reuniones realizadas en los centros poblados de Ricardo Palma y Alto el Sol. A partir de la información recopilada, los participantes analizaron las principales presiones que enfrenta la concesión y definieron los mecanismos de colaboración interinstitucional para la vigilancia del territorio. Además de esto, se socializó los avances del Plan de Vigilancia y Control, y las acciones implementadas en la Concesión para Conservación Shitariyacu.

Uno de los principales acuerdos fue impulsar un trabajo más cercano con las familias posesionarias presentes dentro de la concesión, promoviendo acuerdos de conservación que permitan reducir los conflictos sobre el uso del territorio y fortalecer la protección del bosque desde el diálogo y la corresponsabilidad.

Este territorio también es refugio de especies emblemáticas como el mono tocón de San Martín (Plecturocebus oenanthe), endémico del Perú y categorizado En Peligro Crítico, además de aves de distribución restringida como la tangara de vientre negro (Ramphocelus melanogaster), propia de los valles del Mayo y del Alto Huallaga, y el atrapamoscas de Mishana (Zimmerius villarejoi), una especie endémica del norte del país.
Más allá de estas acciones, el proceso busca consolidar una gobernanza compartida del territorio. La protección de Shitariyacu depende de que las instituciones intercambien información de manera oportuna, coordinen intervenciones y construyan soluciones junto con las comunidades que viven alrededor del bosque.

Las organizaciones e instituciones que participaron en este trabajo articulado fueron: la Autoridad Regional Ambiental, la Ronda Campesina de Mariscal Cáceres, las Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento (JASS) de las comunidades de Ricardo Palma, Alto El Sol y Atahualpa, las gobernaciones de Alto El Sol y Ricardo Palma, la Subprefectura, el Juzgado de Paz y la Coordinación Distrital de Pachiza.
Estas actividades son posibles gracias al valioso apoyo de AECID.
