¿Qué hacen dos amazónicos comiendo shica shica en la ciudad de la gran manzana y los perros calientes? Sueñan. Eso hacen. Mientras esperan que el minutero avance para entrar al enorme edificio que tienen al frente, otean la cotidianidad de esta megalópolis, alzan la vista y entienden que el cielo se ve igualito desde Moyobamba (sólo que allá, en la ciudad de las orquideas, las nubes son más gordas).

MAS NOTAS AMPEANAS: ¡Vuelve el Oscar de la conservación!

Llevan bolsas cargadas de insumos del bosque peruano y el corazón les late a mil. Están por entrar a una reunión en la sede de las Naciones Unidas. ¿Cómo? Sí, han llegado para contar una historia deliciosa y, sobre todo, vivita y coleando.

Contarán como es que ex deforestadores ahora luchan contra los migrantes dispuestos a colonizar bosques primarios para convertirlos en praderas. Mostrarán los videos donde Mitsuharu Tsumura, Pedro Miguel Schiafino y Virgilio Martínez, los chefs más emblemáticos del Perú, juegan como niños y se quedan con la boca abierta ante la majestuosidad y posibilidades alimentarias del bosque amazónico.

Karina Pinasco y Miguel Tang, directora ejecutiva y director de Economías Verdes de Ampa, respectivamente, van a demostrar en el mismísimo centro del mundo que sí se puede. Que a pesar del creciente calentamiento global y la ceguera de algunos países de occidente, la gente amazónica sigue luchando para salvar sus cochas, ríos y quebradas.

La hora ha llegado. Como ganadores del Premio Latinoamérica Verde 2017 las puertas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se les abrieron de par en par. Adentro, el equipo del Fondo Mundial para el Medio Ambiente los espera y saluda como ordena el protocolo: mano extendida y sonrisa de medio lado. Pero eso no durará mucho.

Miguel Tang suelta estadísticas que aplastan corazones, pero también otras que invitan a seguir esperanzados. Cuenta la historia de productores que hoy ponen sus insumos en los mejores restaurantes del mundo y saca de la bolsa el aguaje bendito, la poderosa shica shica y el sorprendente majambo.

Les enseña a cocinar en breves minutos y en segundos todos saben las propiedades y composición biológica de esos insumos exóticos que tal parece serán los que salvarán al mundo de una nueva hambruna y que lo nutrirán como nada ha podido. Pero eso no es lo mejor, lo mejor es que se hará sin derrumbar un solo árbol. Gastronomía y conservación, la iniciativa ampeana que logró el Oscar de la Conservación es la llave para apalancar el crecimiento de los campesinos, salvar el bosque y encantar paladares.

Mientras habla Tang, las preguntas aparecen a granel. El entusiasmo de los funcionarios de Naciones Unidas escarba en el misterioso aguaje y el sabroso majambo. Los aplausos caen y las sonrisas aparecen. En la despedida se rompe el protocolo. Ahora hay abrazos efusivos, sonrisas de oreja a oreja y selfies por doquier. Y es que esto es… ¡sabor a conservación!

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